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La Matutina Digital

Acuérdate ahora de mí. Parte 1

Por: Andrés Gualaseo Robles - Ecuador

Jueces 16:28

Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos.

Eso fue todo lo que dijo. No pidió una nueva vida. No pidió borrar su pasado. No pidió ser salvado; solo dijo:
"Acuérdate de mí".

La frase de alguien que ya lo perdió todo. Sansón estaba ciego, cansado, humillado, dando vueltas como animal de molino. Había sido fuerte y ahora era débil. Había sido respetado y ahora era burla. ¿Te suena?

Sansón no cayó por falta de fuerza, sino por deseos que no supo frenar, por decisiones tomadas para sentirse bien un momento, por meter a su casa lo que sabía que lo iba a destruir. Sansón fue Sansón, pero podría ser yo hoy.

Hoy no nos sacan los ojos, pero la presión nos deja ciegos: ciegos por la falta de dinero, por el matrimonio que se enfría, por los hijos que ya no escuchan, por la tentación que entra por la puerta que dejamos abierta. Y aun así decimos: "Yo puedo controlarlo". Sansón también lo dijo.

Sansón no perdió su fuerza en el campo de batalla; la perdió en la intimidad, porque muchas veces no caemos en público; caemos en el cuarto, en el celular, en la noche, cuando nadie nos ve. Y cuando ya no queda nada, cuando ya fallamos, cuando la depresión aprieta el pecho, Sansón no dijo: "Dios, devuélveme todo". Dijo algo más real, más nuestro: "Acuérdate de mí".
No fue una oración bonita; fue una oración rota, la oración de alguien que sabe que falló, que perdió, que ya no puede defenderse, pero que todavía cree que Dios no se ha olvidado de él. Continuará...
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