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La Matutina Digital
Dedicado a Jehová
Por: Zoily Elena Aguilera Borges - Ecuador
1 Samuel 1:27-28
Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.
Cuando era adolescente no sabía si quería tener hijos o cuántos deseaba, pero sí entendía la necesidad de formar una familia que caminara con Jesús. A los 19 años me casé y desde ese momento comencé a pensar en qué tiempo sería mejor para tener un bebé.
Pasaban los años y no lograba quedar embarazada. Luego de muchas oraciones y de derramar mi alma ante Jehová, a los 24 años se gesta una linda vida dentro de mí. Tenía riesgos porque no aumentaba de peso; incluso a las 25 semanas tuve que acudir a urgencias, pues el pequeño no se movía.
Gracias a Dios, cada día fue un milagro hasta que a las 41 semanas tuve un lindo varón al que llamamos Aarón y que, como Ana, habíamos decidido dedicar al Señor. Mi niño no pudo ser presentado en la iglesia, pero eso no impidió que allí, en el hospital, entre risas, llantos y sueño, entregáramos esta pequeña vida a Jesús.
Hoy veo un evangelio cada día en su sonrisa; a sus 8 años, su gran fe muchas veces nos deja sin aliento, nos recuerda que Él no es un niño más, su vida es de Jesús. Aprende cada día de la palabra de Dios, predica desde bien pequeño en el púlpito y disfruta de participar en las actividades misioneras de la iglesia. Aarón llegó como Samuel a la vida de Ana, como una oración contestada llena de fe.
Cada día damos gracias a Dios por este pequeño que nos recuerda que Dios no deja al justo desamparado. A solo un día de su noveno cumpleaños, solo puedo decirle a Jesús: Gracias.
Pasaban los años y no lograba quedar embarazada. Luego de muchas oraciones y de derramar mi alma ante Jehová, a los 24 años se gesta una linda vida dentro de mí. Tenía riesgos porque no aumentaba de peso; incluso a las 25 semanas tuve que acudir a urgencias, pues el pequeño no se movía.
Gracias a Dios, cada día fue un milagro hasta que a las 41 semanas tuve un lindo varón al que llamamos Aarón y que, como Ana, habíamos decidido dedicar al Señor. Mi niño no pudo ser presentado en la iglesia, pero eso no impidió que allí, en el hospital, entre risas, llantos y sueño, entregáramos esta pequeña vida a Jesús.
Hoy veo un evangelio cada día en su sonrisa; a sus 8 años, su gran fe muchas veces nos deja sin aliento, nos recuerda que Él no es un niño más, su vida es de Jesús. Aprende cada día de la palabra de Dios, predica desde bien pequeño en el púlpito y disfruta de participar en las actividades misioneras de la iglesia. Aarón llegó como Samuel a la vida de Ana, como una oración contestada llena de fe.
Cada día damos gracias a Dios por este pequeño que nos recuerda que Dios no deja al justo desamparado. A solo un día de su noveno cumpleaños, solo puedo decirle a Jesús: Gracias.
Hoy deseo que pongas tus más urgentes deseos y necesidades delante de Dios. Que tu oración pueda ser como la de Ana, un derramamiento del espíritu delante del Señor porque Él está listo para responder
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