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La Matutina Digital
El verdadero valor de una madre
Por: Cesar Ponce Arévalo - Ecuador
Éxodo 20:12
Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Cuando somos jóvenes, siempre creemos que las decisiones que tomamos son las acertadas, aunque muchas veces los padres, y en especial la madre, nos estén aconsejando, pero creemos que somos superdotados y no escuchamos consejos de ninguna índole.
Era el verano del 2006 cuando mi segundo hijo nació. Mi esposa y yo habíamos planificado tener dos; era nuestro plan, porque ya teníamos a nuestra primera hija. Mi hijo tenía seis meses de nacido y se enfermó. Como padre, siempre preocupado, lo teníamos en tratamiento, pero, como no veíamos mejoría, lo cambiamos de médico.
En una madrugada, el niño se nos agravó; no podía respirar. Lo llevamos al centro de salud y nos dieron el pase de emergencia a un hospital. Cuando llegamos al centro médico, lo atendieron de emergencia, pero nosotros, como padres, estábamos muy preocupados y sentíamos que perdíamos a nuestro hijo.
El médico que lo estaba atendiendo se nos acercó y nos dijo lo grave que estaba nuestro hijo. Nos indicaron que firmáramos un acta de consentimiento, pero antes de firmar nos comentaron que le iban a administrar un medicamento y que podían suceder dos situaciones: despejar las vías respiratorias o que podía morir.
Confiábamos mucho en nuestro Padre Celestial y accedimos a firmar, esperando la voluntad de Él. Fue mi mayor encuentro con Dios; oré como ustedes no tienen idea, y sucedió el mayor milagro de nuestra vida.
Era el verano del 2006 cuando mi segundo hijo nació. Mi esposa y yo habíamos planificado tener dos; era nuestro plan, porque ya teníamos a nuestra primera hija. Mi hijo tenía seis meses de nacido y se enfermó. Como padre, siempre preocupado, lo teníamos en tratamiento, pero, como no veíamos mejoría, lo cambiamos de médico.
En una madrugada, el niño se nos agravó; no podía respirar. Lo llevamos al centro de salud y nos dieron el pase de emergencia a un hospital. Cuando llegamos al centro médico, lo atendieron de emergencia, pero nosotros, como padres, estábamos muy preocupados y sentíamos que perdíamos a nuestro hijo.
El médico que lo estaba atendiendo se nos acercó y nos dijo lo grave que estaba nuestro hijo. Nos indicaron que firmáramos un acta de consentimiento, pero antes de firmar nos comentaron que le iban a administrar un medicamento y que podían suceder dos situaciones: despejar las vías respiratorias o que podía morir.
Confiábamos mucho en nuestro Padre Celestial y accedimos a firmar, esperando la voluntad de Él. Fue mi mayor encuentro con Dios; oré como ustedes no tienen idea, y sucedió el mayor milagro de nuestra vida.
En ese momentos de dolor, entendí cuan valioso e importante es una madre, y me di cuenta de los sacrificios que hacen ellas para cuidarnos y mantenernos con vida. Aprendí a valorar a Mamá. Honrémosla.
Comentarios (2)
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Manju
Y ahora, César, en la situación de salud que tú estás el Señor también te restaurará. El mismo ejercicio de fe continúes haciendo y nosotros orando.
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