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La Matutina Digital
La verdadera sabiduría
Por: Ivanna Caiza - Ecuador
Proverbios 1:33
Pero el que me escuche habitará tranquilo, sin temer al mal
Como jóvenes, la sabiduría es uno de los tesoros más valiosos que podemos alcanzar. Todos deseamos tomar buenas decisiones, cumplir nuestros objetivos, desarrollar nuestro potencial y vivir una vida que refleje éxito y propósito. Por eso, pedir sabiduría suele formar parte de nuestras oraciones. Sin embargo, muchas veces buscamos crecer por nuestras propias fuerzas y olvidamos que la verdadera sabiduría proviene de Dios y también de la disposición para escuchar y aprender.
Proverbios capítulo 1 nos enseña dos lecciones fundamentales. La primera es no consentir al pecado. Vivimos rodeados de influencias que pueden alejarnos de Dios, pero somos llamados a fortalecer nuestro carácter y permanecer firmes. Jesús, nuestro mayor ejemplo, fue tentado en diferentes ocasiones y aun así permaneció fiel. Su vida nos demuestra que, aun en medio de la presión, es posible elegir lo correcto y honrar a Dios.
La segunda lección es el llamado a ser sabios. La sabiduría comienza cuando prestamos atención a la voz de Dios. Él nos habla por medio de su Palabra, de consejos piadosos y de las experiencias que vivimos. Cuando escuchamos y obedecemos su dirección, encontramos seguridad, paz y discernimiento para enfrentar los desafíos de la vida. Ser sabio no es saberlo todo, sino aprender a caminar cada día guiados por Dios.
Proverbios capítulo 1 nos enseña dos lecciones fundamentales. La primera es no consentir al pecado. Vivimos rodeados de influencias que pueden alejarnos de Dios, pero somos llamados a fortalecer nuestro carácter y permanecer firmes. Jesús, nuestro mayor ejemplo, fue tentado en diferentes ocasiones y aun así permaneció fiel. Su vida nos demuestra que, aun en medio de la presión, es posible elegir lo correcto y honrar a Dios.
La segunda lección es el llamado a ser sabios. La sabiduría comienza cuando prestamos atención a la voz de Dios. Él nos habla por medio de su Palabra, de consejos piadosos y de las experiencias que vivimos. Cuando escuchamos y obedecemos su dirección, encontramos seguridad, paz y discernimiento para enfrentar los desafíos de la vida. Ser sabio no es saberlo todo, sino aprender a caminar cada día guiados por Dios.
Aunque debemos amar al prójimo, el Señor nos dice que él es la fuente primaria de la sabiduría, de este modo, no tendríamos porqué dudar o confiarnos de nuestra propia sabiduría o en la de los demás.
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