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La Matutina Digital
La gracia, un regalo divino
Por: Betty Coque - Ecuador
2 Timoteo 2:1
Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
¿A cuántos de nosotros nos gusta recibir regalos? Creo que a todos. Y cuando lo recibimos, ¿lo abrimos o lo dejamos ahí sin saber qué es lo que hay dentro? Lógicamente, pienso que la mayoría lo abriríamos.
Así es la gracia que Dios nos otorga a cada uno de nosotros. Sin embargo, muchas veces en nuestra vida como cristianos, damos por hecho que somos salvos solo por recibir el regalo y lo dejamos ahí, sin abrirlo. No nos damos cuenta de que ese regalo tan maravilloso nos otorga salvación, y así, poco a poco, nos vamos alejando del propósito divino.
Y aún así, cuando esto sucede, Dios no nos suelta de su mano y nos llama amorosamente a no salirnos del camino. Pero la mayoría de las veces, sin darnos cuenta, ya estamos muy lejos.
Es entonces cuando Dios, en ocasiones, utiliza formas duras y muy dolorosas para hacernos regresar. Así, entendemos que no solo debemos recibir el regalo (Su Gracia), sino que debemos abrirlo y utilizar esa gracia salvadora en nuestras vidas, aceptando genuinamente a Jesús como nuestro Salvador.
Recordemos que la gracia de Dios es su favor inmerecido, un regalo gratuito de amor, perdón y poder que nos capacita;
Él lo ofrece a la humanidad a través de Jesucristo, no por méritos propios, sino por su inmensa bondad y amor.
Así es la gracia que Dios nos otorga a cada uno de nosotros. Sin embargo, muchas veces en nuestra vida como cristianos, damos por hecho que somos salvos solo por recibir el regalo y lo dejamos ahí, sin abrirlo. No nos damos cuenta de que ese regalo tan maravilloso nos otorga salvación, y así, poco a poco, nos vamos alejando del propósito divino.
Y aún así, cuando esto sucede, Dios no nos suelta de su mano y nos llama amorosamente a no salirnos del camino. Pero la mayoría de las veces, sin darnos cuenta, ya estamos muy lejos.
Es entonces cuando Dios, en ocasiones, utiliza formas duras y muy dolorosas para hacernos regresar. Así, entendemos que no solo debemos recibir el regalo (Su Gracia), sino que debemos abrirlo y utilizar esa gracia salvadora en nuestras vidas, aceptando genuinamente a Jesús como nuestro Salvador.
Recordemos que la gracia de Dios es su favor inmerecido, un regalo gratuito de amor, perdón y poder que nos capacita;
Él lo ofrece a la humanidad a través de Jesucristo, no por méritos propios, sino por su inmensa bondad y amor.
Dios está tocando la puerta de tu corazón y tiene el regalo de la gracia para ti, recíbelo, ábrelo y utilízalo para tu salvación.
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