365 amigos

Un año de amistad, fe y meditación.


Login Registro

365 amigos

La Matutina Digital

Un antes y un después

Por: Anggie Martínez - Ecuador

Salmos 4:1

Respóndeme cuando clamo, Dios de mi justicia. Cuando estuve en angustia, tu me aliviaste. Ten misericordia de mí y oye mi oración.

El ser madre no era un deseo para mí. Veía ese rol como algo imposible de aceptar y asumir. Me decía: "Vaya, eso de cuidar a alguien para toda la vida no creo poder hacerlo". Pero, al pasar el tiempo, al comenzar a madurar, al enamorarme y al pensar en tener ese "algo más", se encendió en mí el deseo de ser madre.

Antes de asumir ese papel, déjame decirte que no entendía a plenitud lo que era el amor. Experimentar el hecho de tener una personita dentro de ti por varios meses te hace comprender ese amor que solo Dios puede darte. Sé que Dios nos ama de forma incondicional, y ese amor he experimentado con mi pequeña hija: amarla cuando hace berrinches, amarla cuando se enoja, amarla cuando está alegre. Eso hace Dios: amarnos cuando hacemos berrinches, cuando nos enojamos, cuando no queremos hacer el bien.

Ese antes y después que experimenté hizo cambiar mi forma de ver la vida, quizás para entender un poco, un poquito de lo que Dios hace por mí. Dios nos ama y nos hace experimentar cosas asombrosas para poder entender un poco de lo que Él está dispuesto a hacer por nosotros. Ahora mi pequeña tiene tres años y todos los días aprendo algo: a ser más paciente, a tolerar, a respetar, a ser perseverante.

Esa pequeña persona te enseña tantas cosas; su pureza te hace reaccionar ante cómo ves la vida, a mirar al cielo y a reconocer que Dios es muy bueno contigo al verlo en esos detalles imperceptibles.
Y dime, en tu vida ya experimentaste ese antes y después? Ese antes de ver la vida borrosa, a ese después de ver todo con claridad?
Comentarios (0)
Nuestra Comunidad Global

Usuarios conectados a la Matutina Digital

Desliza para ver más
MÁS DE FEBRERO