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La Matutina Digital
Bástate mi Gracia
Por: Javier Bedón - Ecuador
2 Corintios 12:9
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
El apóstol Pablo escribe estas palabras después de hablar de una lucha profunda, un "aguijón en la carne" que pidió a Dios que le quitara en varias ocasiones (2 Co 12:7-8). Dios no eliminó el aguijón, pero sí le dio algo mayor: su gracia.
Muchas veces vivimos como aquella hoja que cuelga de un árbol: no somos perfectos, tenemos bordes rotos por experiencias pasadas, cansancio acumulado, heridas que no siempre se ven. Y cuando el viento de la prueba sopla, pensamos que nuestra fragilidad es un problema.
Sin embargo, la Biblia nos muestra una verdad distinta: la hoja no vive por su fuerza, sino por la savia que recibe del árbol. Así también nosotros no vivimos por nuestra capacidad, sino por lo que recibimos de Dios. El Señor nos recuerda: "Mi poder se perfecciona en la debilidad." No dice a pesar de la debilidad, sino en ella. Es allí donde aprendemos a depender, a confiar y a descansar.
La Escritura confirma esta verdad una y otra vez. Cuando aceptamos nuestra fragilidad delante de Dios, dejamos de luchar solos y permitimos que su poder repose sobre nosotros. La debilidad deja de ser vergüenza y se convierte en el lugar donde Cristo se manifiesta.
Pablo no se gloría en el dolor por sí mismo, sino en lo que el dolor le enseñó: que la gracia de Dios es suficiente.
Muchas veces vivimos como aquella hoja que cuelga de un árbol: no somos perfectos, tenemos bordes rotos por experiencias pasadas, cansancio acumulado, heridas que no siempre se ven. Y cuando el viento de la prueba sopla, pensamos que nuestra fragilidad es un problema.
Sin embargo, la Biblia nos muestra una verdad distinta: la hoja no vive por su fuerza, sino por la savia que recibe del árbol. Así también nosotros no vivimos por nuestra capacidad, sino por lo que recibimos de Dios. El Señor nos recuerda: "Mi poder se perfecciona en la debilidad." No dice a pesar de la debilidad, sino en ella. Es allí donde aprendemos a depender, a confiar y a descansar.
La Escritura confirma esta verdad una y otra vez. Cuando aceptamos nuestra fragilidad delante de Dios, dejamos de luchar solos y permitimos que su poder repose sobre nosotros. La debilidad deja de ser vergüenza y se convierte en el lugar donde Cristo se manifiesta.
Pablo no se gloría en el dolor por sí mismo, sino en lo que el dolor le enseñó: que la gracia de Dios es suficiente.
Que hoy puedas descansar en su gracia. Que en tus debilidades, temores y luchas el poder del Señor pueda perfeccionarse. Que dependas más de Él y menos de tu fuerza. Amén.
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