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La Matutina Digital
Nuestra redención muy cerca está!
Por: Edgar Segura - Chile
Salmos 136:15
Y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo, Porque para siempre es su misericordia.
Todos conocemos la historia del faraón y el pueblo de Dios. Luego de ver las maravillas de las diez plagas, el faraón tuvo miedo y dejó salir de Egipto al pueblo de Israel; pero este, en un momento dado, se arrepintió de haberlos dejado ir, reunió a su ejército y emprendió su persecución para destruirlos. Sin embargo, Dios obró y aquel nunca los alcanzó; ni siquiera tuvo contacto con ellos.
En el tiempo del fin, el faraón es símbolo de Satanás; este verá volver a Jesús en las nubes de los cielos y temerá tanto que no hará nada cuando el pueblo de Dios sea liberado de la esclavitud del pecado; no intentará nada para detener a los que salen de sus tumbas para reunirse con Jesús. Pero, después de mil años, este será liberado y reunirá a su ejército para destruir a los redimidos; mas en su intento ni siquiera llegará a alcanzar a los redimidos, es más, ni siquiera tendrá contacto con ellos
Dios obra y el enemigo es destruido por la eternidad. Dios liberó a Israel de Egipto hacia Canaán porque quería tener una conexión más íntima con su pueblo; lo mismo será cuando regrese por segunda vez: viene a buscar a su pueblo, a los que tuvieron esa conexión con Él mientras andábamos en este desierto.
Hoy aún somos esclavos y pronto llegará el día de nuestra liberación, y veremos cómo se destruye nuestro enemigo, el que antes se regocijaba sobre nosotros.
En el tiempo del fin, el faraón es símbolo de Satanás; este verá volver a Jesús en las nubes de los cielos y temerá tanto que no hará nada cuando el pueblo de Dios sea liberado de la esclavitud del pecado; no intentará nada para detener a los que salen de sus tumbas para reunirse con Jesús. Pero, después de mil años, este será liberado y reunirá a su ejército para destruir a los redimidos; mas en su intento ni siquiera llegará a alcanzar a los redimidos, es más, ni siquiera tendrá contacto con ellos
Dios obra y el enemigo es destruido por la eternidad. Dios liberó a Israel de Egipto hacia Canaán porque quería tener una conexión más íntima con su pueblo; lo mismo será cuando regrese por segunda vez: viene a buscar a su pueblo, a los que tuvieron esa conexión con Él mientras andábamos en este desierto.
Hoy aún somos esclavos y pronto llegará el día de nuestra liberación, y veremos cómo se destruye nuestro enemigo, el que antes se regocijaba sobre nosotros.
Oremos: Mi Dios en tus manos pongo mi vida, ayúdame a esperar tu pronta venida, y que mi conexión contigo sea cada día más especial. Amén.
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