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La Matutina Digital
Cambiando mi destino
Por: Miguel Ronquillo - Ecuador
Jeremías 1:5
Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
Toda mi vida he vivido en un sector marginal en el norte de la ciudad más peligrosa de Ecuador (Guayaquil). Tanto mi papá como mi mamá provienen de familias de campesinos a quienes se les dificultó mucho estudiar y desde muy temprana edad les ha tocado trabajar.
Como es muy común en esas familias, el padre tiene costumbres machistas y constantemente se viven ataques físicos y verbales dentro del hogar; los hijos suelen repetir ese patrón a lo largo del tiempo. Uno de los momentos que marcó mi vida fue cuando mi padre, ebrio, intentaba golpear a mi madre; en ese momento me interpuse para defenderla.
Él me lanzó un golpe en la cara que, por "suerte", alcancé a esquivar. Gracias a Dios, ese problema terminó ahí, pero para mí, marcó una decisión y una promesa que siempre tengo presentes en mi vida. Desde ese momento me prometí que "NUNCA BEBERÍA LICOR HASTA EMBORRACHARME Y QUE NUNCA GOLPEARÍA A UNA MUJER, MENOS A MI ESPOSA".
Gracias a Dios, poco tiempo después tuve la oportunidad de entrar al club de conquistadores y, de ahí en adelante, mi vida y mi futuro dieron un giro completo, ya que, gracias a ese ministerio, tuve la oportunidad de conocer a Dios, cambiar mi pensamiento y mi vida empezó a encontrar un sentido.
Esta fecha es especial porque en ella nací como alguien que no tenía un futuro definido, como alguien que, con toda seguridad, seguiría el patrón de su padre.
Como es muy común en esas familias, el padre tiene costumbres machistas y constantemente se viven ataques físicos y verbales dentro del hogar; los hijos suelen repetir ese patrón a lo largo del tiempo. Uno de los momentos que marcó mi vida fue cuando mi padre, ebrio, intentaba golpear a mi madre; en ese momento me interpuse para defenderla.
Él me lanzó un golpe en la cara que, por "suerte", alcancé a esquivar. Gracias a Dios, ese problema terminó ahí, pero para mí, marcó una decisión y una promesa que siempre tengo presentes en mi vida. Desde ese momento me prometí que "NUNCA BEBERÍA LICOR HASTA EMBORRACHARME Y QUE NUNCA GOLPEARÍA A UNA MUJER, MENOS A MI ESPOSA".
Gracias a Dios, poco tiempo después tuve la oportunidad de entrar al club de conquistadores y, de ahí en adelante, mi vida y mi futuro dieron un giro completo, ya que, gracias a ese ministerio, tuve la oportunidad de conocer a Dios, cambiar mi pensamiento y mi vida empezó a encontrar un sentido.
Esta fecha es especial porque en ella nací como alguien que no tenía un futuro definido, como alguien que, con toda seguridad, seguiría el patrón de su padre.
Pero como dice Jeremías 1:5, Dios ya me había elegido desde antes del vientre de mi madre y Dios tenía ya un futuro maravilloso para mí y estoy seguro que Dios tiene uno para ti. ¿Aceptas ese futuro?
Comentarios (1)
Precioso testimonio hermano, Dios te bendiga y te mantenga en sus caminos hasta su venida...Maranatha
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