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La Matutina Digital
Mujer Resiliencia
Por: Pilar Guillin- Ecuador
Josué 1:9
Mira que te mando que te esfuerces, y sea valiente, no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios está contigo.
En febrero de 2016, las palabras "cáncer de seno etapa 3" cayeron sobre mi vida como un rayo en un día claro. En un instante, todo cambió: llantos, dolores y sufrimientos que parecían no tener fin.
Empezaron los exámenes, las biopsias, las sesiones de quimio cada 21 días, los viajes al hospital cada 15 días y las medicinas que se convirtieron en parte de mi rutina 24/7. En ese momento de oscuridad, mi primer impulso fue buscar a Dios; me aferré a su palabra, me refugié en su presencia y, poco después, me bauticé.
Poco a poco entendí que no estaba sola. Dios envió a mi vida muchos ángeles que me apoyaban en mi proceso y, a partir de ahí, ya no sentí miedo, porque Dios era y es mi refugio. Dios me ha bendecido para ayudar: soy consejera del Club de Aventureros. Lo que comenzó como una batalla personal se transformó en un llamado. Aprendí y entendí que mi dolor podía tener un propósito: ayudar a quienes viven lo mismo que yo.
Hoy por hoy, me dedico a preparar champú orgánico, especialmente diseñado para quienes pierden el cabello a causa del tratamiento. Con el apoyo de personas de bien, confeccionamos pelucas para donar a mujeres y niñas que lo necesitan. También confeccionamos prótesis mamarias para que cada ser que atraviesa este camino pueda recuperar su alegría y autoestima, y sentir que su valor no depende de su apariencia física. Amiga o amigo, si hoy atraviesas una enfermedad o pruebas, hoy refúgiate en Dios.
Empezaron los exámenes, las biopsias, las sesiones de quimio cada 21 días, los viajes al hospital cada 15 días y las medicinas que se convirtieron en parte de mi rutina 24/7. En ese momento de oscuridad, mi primer impulso fue buscar a Dios; me aferré a su palabra, me refugié en su presencia y, poco después, me bauticé.
Poco a poco entendí que no estaba sola. Dios envió a mi vida muchos ángeles que me apoyaban en mi proceso y, a partir de ahí, ya no sentí miedo, porque Dios era y es mi refugio. Dios me ha bendecido para ayudar: soy consejera del Club de Aventureros. Lo que comenzó como una batalla personal se transformó en un llamado. Aprendí y entendí que mi dolor podía tener un propósito: ayudar a quienes viven lo mismo que yo.
Hoy por hoy, me dedico a preparar champú orgánico, especialmente diseñado para quienes pierden el cabello a causa del tratamiento. Con el apoyo de personas de bien, confeccionamos pelucas para donar a mujeres y niñas que lo necesitan. También confeccionamos prótesis mamarias para que cada ser que atraviesa este camino pueda recuperar su alegría y autoestima, y sentir que su valor no depende de su apariencia física. Amiga o amigo, si hoy atraviesas una enfermedad o pruebas, hoy refúgiate en Dios.
Dios nos fortalece para resistir, y convertir nuestras heridas y pruebas en bendiciones para los demás. Esfuércense y sean valientes, porque Él está con nosotros en cada paso del camino. Amen.
Comentarios (3)
Hermoso testimonio y que admirable labor, Dios encontró un propósito en medio de la desgracia... Dios bendiga mucho su trabajo y siga siendo esa herramienta de felicidad para quienes viven está enfermedad que destruye vidas.. Dios siga guiando y haciendo que su luz brille más y más..
Que dolor y desesperación siente uno cuando le dan una noticia así de fuerte. Pero que valentía la tuya al aferrarte a Dios y no soltarlo, ya que él era o es el único que podía ayudarte a levantar la cabeza. Bendiciones hermana
Amén
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