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La Matutina Digital
No estamos solos
Por: Karla Campoverde - Chile
Salmos 94:17-19
Si no me ayudará Jehová, Pronto moraría mi alma en el silencio. Cuando yo decía: Mi pie resbala, Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba. En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi alma.
Era otoño, el día estaba un poco nublado y frío, señal de que el invierno pronto llegaría. Ese día, mientras estábamos en casa, mi esposo recibió una llamada para realizar un servicio fúnebre. Yo tenía apenas un mes de haber dado a luz a nuestro segundo bebé; había pasado todo ese tiempo en casa, ya que él estaba muy pequeñito.
Ese día, le pedí a mi esposo que me permitiera acompañarlo, asegurándole que me quedaría en el auto esperando mientras él realizaba el servicio. Mientras íbamos de camino, me comentó que el servicio era para una bebé de solo 5 días de nacida que había fallecido. Mi corazón en ese momento se apretó; yo, que recién había tenido a mi propio bebé, imaginaba a una madre llorando, con el corazón destrozado porque su pequeña ya no estaba con ella.
Llegamos al lugar, mi esposo ingresó e hizo el servicio. El tiempo transcurrió, y después de casi una hora, él salió, ingresó al auto y me dijo: "¿Sabes que no solo perdió a su bebé?". "¿Cómo así?", le pregunté. Él me respondió: "Hace unos meses atrás, su esposo falleció. Esa bebé era lo único que le quedaba de él".
Miré a mi bebé mientras dormía plácidamente en mis brazos, lo apreté contra mi pecho y lloré. ¿Cómo le explicas a alguien, en esos momentos difíciles donde el silencio y las preguntas sin respuesta incomodan, que Dios sigue estando ahí?
En este día quiero que sepas que no estás solo/a; Dios sigue estando ahí, contigo, abrazándote con amor y compasión.
Ese día, le pedí a mi esposo que me permitiera acompañarlo, asegurándole que me quedaría en el auto esperando mientras él realizaba el servicio. Mientras íbamos de camino, me comentó que el servicio era para una bebé de solo 5 días de nacida que había fallecido. Mi corazón en ese momento se apretó; yo, que recién había tenido a mi propio bebé, imaginaba a una madre llorando, con el corazón destrozado porque su pequeña ya no estaba con ella.
Llegamos al lugar, mi esposo ingresó e hizo el servicio. El tiempo transcurrió, y después de casi una hora, él salió, ingresó al auto y me dijo: "¿Sabes que no solo perdió a su bebé?". "¿Cómo así?", le pregunté. Él me respondió: "Hace unos meses atrás, su esposo falleció. Esa bebé era lo único que le quedaba de él".
Miré a mi bebé mientras dormía plácidamente en mis brazos, lo apreté contra mi pecho y lloré. ¿Cómo le explicas a alguien, en esos momentos difíciles donde el silencio y las preguntas sin respuesta incomodan, que Dios sigue estando ahí?
En este día quiero que sepas que no estás solo/a; Dios sigue estando ahí, contigo, abrazándote con amor y compasión.
La vida puede ser abrumadora, pero él prometió estar con nosotros todos los días de nuestra vida. Que esa promesa la puedas abrazar en todo tiempo. No estamos solos.
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