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La Matutina Digital
Una vida sin talentos
Por: Miguel Ronquillo - Ecuador
Mateo 25:15
Y a uno le dio cinco talentos, a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y se fue de viaje.
Desde muy pequeño nunca me consideré con ninguna capacidad que sobresaliera entre los demás; nunca pensé o imaginé que fuera bueno para algo. A lo largo de mi niñez siempre fui alguien muy delgado, pequeño, debilucho, ni siquiera era el más inteligente. A eso se sumaba "mi mala suerte", ya que, por lo general, nunca ganaba algún sorteo y siempre me pasaban cosas negativas. Nunca sobresalí ni en la escuela ni en el colegio. Quienes me conocieron siempre me vieron como un buen muchacho, porque no hablaba mucho, era muy tímido y siempre agachaba la cabeza.
Cuando Dios me dio la oportunidad de conocerlo, entendí que no todos nacemos con las mismas capacidades o dones que otros sí tienen la oportunidad de poseer. Como el versículo menciona, Dios entrega dones o talentos según las capacidades de cada persona, pero lo importante aquí no es cuántos talentos tengas, sino que TODOS TENEMOS AL MENOS UN TALENTO.
Dios es tan bueno que cuando nacemos a todos nos otorga algo especial, y es decisión tuya qué decides hacer con ese talento que Dios te ha otorgado. En la parábola de los talentos hay tres obreros: uno con 5 talentos, otro con 2 y el último con 1. Los dos primeros duplicaron esos talentos, pero el último decidió enterrarlo por miedo. Cuando llegué a Dios, yo era ese último obrero, con la diferencia de que yo no enterré mi único talento, sino que lo puse al servicio de Dios, y hoy puedo ver cómo Dios ha multiplicado mis talentos.
Cuando Dios me dio la oportunidad de conocerlo, entendí que no todos nacemos con las mismas capacidades o dones que otros sí tienen la oportunidad de poseer. Como el versículo menciona, Dios entrega dones o talentos según las capacidades de cada persona, pero lo importante aquí no es cuántos talentos tengas, sino que TODOS TENEMOS AL MENOS UN TALENTO.
Dios es tan bueno que cuando nacemos a todos nos otorga algo especial, y es decisión tuya qué decides hacer con ese talento que Dios te ha otorgado. En la parábola de los talentos hay tres obreros: uno con 5 talentos, otro con 2 y el último con 1. Los dos primeros duplicaron esos talentos, pero el último decidió enterrarlo por miedo. Cuando llegué a Dios, yo era ese último obrero, con la diferencia de que yo no enterré mi único talento, sino que lo puse al servicio de Dios, y hoy puedo ver cómo Dios ha multiplicado mis talentos.
Tu eres alguien especial para Dios y Dios quiere que tus talentos y dones se multipliquen, para eso debes entregarte a Él. ¿Qué harás, enterrarás tu único talento o lo pondrás al servicio de Dios?
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