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La Matutina Digital
Milagros divinos
Por: Estefanía Ramírez - Ecuador
Mateo 6:33
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Hay momentos en que creemos tener todo bajo control: planificamos, organizamos y salimos confiados. Pero en lo cotidiano, Dios obra milagros que no siempre parecen milagros… y lo son.
Un día salí a hacer envíos de mi negocio. Todo parecía listo, pero no verifiqué que el depósito estuviera en mi cuenta. Desde que salí de casa surgieron retrasos y contratiempos sin sentido; el tiempo corría, casi pierdo el turno e incluso estuve a punto de tener un accidente.
Al llegar al terminal no aceptaron el envío. Regresé inquieta y, al revisar mi cuenta, descubrí que no me habían depositado. Entonces comprendí: lo que vi como obstáculos eran brazos invisibles deteniéndome. Lo que parecía un mal día era un milagro disfrazado. Dios, en su misericordia, me había protegido de una pérdida mayor y de consecuencias que yo no podía prever.
A veces creemos que Dios no obra porque las cosas no salen como esperamos, pero Él está en los detalles: en los retrasos, en las puertas cerradas y en los "no" que nos guardan.
Caminar con Dios no elimina los obstáculos; nos enseña a ver que incluso ellos forman parte de su cuidado perfecto. Los milagros no siempre abren mares; a veces cierran caminos para guiarnos, protegernos y recordarnos que nunca estamos solos.
Un día salí a hacer envíos de mi negocio. Todo parecía listo, pero no verifiqué que el depósito estuviera en mi cuenta. Desde que salí de casa surgieron retrasos y contratiempos sin sentido; el tiempo corría, casi pierdo el turno e incluso estuve a punto de tener un accidente.
Al llegar al terminal no aceptaron el envío. Regresé inquieta y, al revisar mi cuenta, descubrí que no me habían depositado. Entonces comprendí: lo que vi como obstáculos eran brazos invisibles deteniéndome. Lo que parecía un mal día era un milagro disfrazado. Dios, en su misericordia, me había protegido de una pérdida mayor y de consecuencias que yo no podía prever.
A veces creemos que Dios no obra porque las cosas no salen como esperamos, pero Él está en los detalles: en los retrasos, en las puertas cerradas y en los "no" que nos guardan.
Caminar con Dios no elimina los obstáculos; nos enseña a ver que incluso ellos forman parte de su cuidado perfecto. Los milagros no siempre abren mares; a veces cierran caminos para guiarnos, protegernos y recordarnos que nunca estamos solos.
Hoy doy gracias a Dios: aun sin entender, Él obra. En lo pequeño revela su amor. Confiemos, caminemos con Él y veamos sus milagros.
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