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La Matutina Digital
Vencedores con Jesús
Por: Joselo Olalla - Ecuador
Efesios 6:12
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad.
Hoy enfrentamos dificultades que tambalean nuestra fe al no ver salida. Es vital recordar que vivimos una guerra espiritual donde nuestra vida misma está en disputa.
En el año 1995, durante el conflicto bélico entre Ecuador y Perú por el territorio fronterizo de Tiwinza y Cueva de los Tallos, yo estaba vestido con un uniforme de camuflaje, un fusil y bombas lacrimógenas. Mi mente se enfocaba en destruir al ejército enemigo, creyendo que ese objetivo era correcto según mi formación. Por la gracia de Dios, la guerra terminó y fui uno de los sobrevivientes.
Con el paso de los años, el mensaje del evangelio llegó a mi vida y entendí que la vida espiritual es como una guerra, pero no contra seres humanos, sino contra huestes de maldad, donde no son necesarias las armas de fuego, sino estar llenos de la palabra de Dios para hacer frente a cualquier desafío que se nos enfrente mientras vivamos en esta tierra.
Por eso, hoy, ya no me preparo para ser soldado del ejército terrenal, sino un soldado de Jesucristo que está listo para testificar de su amor y contar a otros que no estamos solos en este mundo.
Muy pronto, estas guerras terrenales y espirituales tendrán su fin, cuando nuestro Señor Jesucristo venga por segunda vez a buscar a todo aquel soldado que se preparó y estuvo venciendo cada guerra espiritual en su diario vivir.
En el año 1995, durante el conflicto bélico entre Ecuador y Perú por el territorio fronterizo de Tiwinza y Cueva de los Tallos, yo estaba vestido con un uniforme de camuflaje, un fusil y bombas lacrimógenas. Mi mente se enfocaba en destruir al ejército enemigo, creyendo que ese objetivo era correcto según mi formación. Por la gracia de Dios, la guerra terminó y fui uno de los sobrevivientes.
Con el paso de los años, el mensaje del evangelio llegó a mi vida y entendí que la vida espiritual es como una guerra, pero no contra seres humanos, sino contra huestes de maldad, donde no son necesarias las armas de fuego, sino estar llenos de la palabra de Dios para hacer frente a cualquier desafío que se nos enfrente mientras vivamos en esta tierra.
Por eso, hoy, ya no me preparo para ser soldado del ejército terrenal, sino un soldado de Jesucristo que está listo para testificar de su amor y contar a otros que no estamos solos en este mundo.
Muy pronto, estas guerras terrenales y espirituales tendrán su fin, cuando nuestro Señor Jesucristo venga por segunda vez a buscar a todo aquel soldado que se preparó y estuvo venciendo cada guerra espiritual en su diario vivir.
Querido amig@, te invito a unirte al ejército de Jesucristo, a utilizar todas las armas que Dios nos ha dejado. Nunca dudes que Dios te dejará en los momentos tan difíciles que tengas que enfrentar.
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