365 amigos
La Matutina Digital
Un amor inolvidable
Por: Anthony Alexander Choez Moran - Ecuador
Romanos 8:37-39
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
¿Alguna vez te has sentido desorientado, vacío, sin rumbo? Existen momentos en los que el ser humano, debido a sus malas decisiones, por creer que puede hacerlo todo por cuenta propia, o por creer que es capaz de hacer con su vida lo que le plazca, comete muchos errores. Es ahí donde aplica el dicho: “Toda acción tiene una consecuencia”.
Por naturaleza somos seres débiles, y las tentaciones del mundo siempre tratarán de atraparnos. Los placeres pasajeros del mundo nos resultarán atractivos en muchas ocasiones, y será tu círculo social más cercano el que a menudo te orille a tomar malas decisiones: tu propia familia, tus amistades, tu pareja, o tu círculo de estudios o de trabajo.
Te sentirás tentado y tal vez dirás: "Una vez al año no hace daño". Sin embargo, esa "única vez" podría costarte mucho, incluso tu propia vida y tu felicidad. Te darás cuenta de que aquellos que una vez te incitaron, podrían ya no estar cuando tú más los necesites. Te sentirás triste, vacío, roto, como si tu vida ya no tuviera sentido, y como si los días que vives fueran solo monotonía. Probablemente sentirás que has tocado fondo, y que aquellos placeres que una vez decidiste buscar ya no satisfacen tu corazón; al contrario, te destruyen cada vez más.
Es ahí cuando Cristo aparece nuevamente en tu vida, abrazándote, diciéndote que no todo está perdido.
Por naturaleza somos seres débiles, y las tentaciones del mundo siempre tratarán de atraparnos. Los placeres pasajeros del mundo nos resultarán atractivos en muchas ocasiones, y será tu círculo social más cercano el que a menudo te orille a tomar malas decisiones: tu propia familia, tus amistades, tu pareja, o tu círculo de estudios o de trabajo.
Te sentirás tentado y tal vez dirás: "Una vez al año no hace daño". Sin embargo, esa "única vez" podría costarte mucho, incluso tu propia vida y tu felicidad. Te darás cuenta de que aquellos que una vez te incitaron, podrían ya no estar cuando tú más los necesites. Te sentirás triste, vacío, roto, como si tu vida ya no tuviera sentido, y como si los días que vives fueran solo monotonía. Probablemente sentirás que has tocado fondo, y que aquellos placeres que una vez decidiste buscar ya no satisfacen tu corazón; al contrario, te destruyen cada vez más.
Es ahí cuando Cristo aparece nuevamente en tu vida, abrazándote, diciéndote que no todo está perdido.
Él entregó su vida por ti, y te entrega la victoria sin que tú tengas que pelear la batalla, él ya la ganó por ti. Y te recuerda que nadie te podrá separar de su amor y que siempre estará contigo.
Comentarios (0)
Nuestra Comunidad Global
Usuarios conectados a la Matutina Digital